Fecha: 4 de junio de 2024 – Actualizado: 4 de junio de 2024
La historia detrás de la frase «pagar el pato» nos lleva a la Venecia del siglo XV, un lugar famoso por su comercio, cultura y, curiosamente, por sus gafas.
Las expresiones populares actuales casi siempre esconden historias curiosas detrás. Una de estas expresiones es «pagar el pato», utilizada en nuestro idioma para referirse a alguien que sufre las consecuencias de algo que no ha hecho o que paga por los errores de otros.
Para conocer la historia detrás de esta frase viajamos a la Venecia del siglo XV, un importante centro neurálgico del comercio y la cultura. Sus artesanos eran reconocidos por su habilidad en la fabricación de cristales, incluyendo los utilizados en las gafas. En esta época, las gafas comenzaron a popularizarse entre los lectores y académicos, convirtiéndose en un accesorio valioso y necesario.
La Ingeniosa Estrategia de un Vendedor
Se cuenta que en una de las plazas de Venecia, los vendedores de gafas competían entre sí para atraer a los compradores. Uno de estos vendedores ideó una estrategia muy ingeniosa para destacar entre los demás: tenía un pato entrenado.
Cuando alguien se acercaba a su puesto, el pato caminaba hacia los lentes, los miraba atentamente y seleccionaba un par, llevándoselo al cliente potencial. La insinuación era clara: incluso un pato podía ver los beneficios de sus productos.
El éxito de este vendedor atrajo la atención de sus competidores. Uno de ellos, celoso del éxito ajeno, decidió robar el pato con la esperanza de mejorar sus propias ventas.
Sin embargo, una vez robado, el pato no mostró ningún interés en las gafas y mucho menos realizó el truco de elegirlas para los clientes. Esto llevó a la burla pública del vendedor ladrón.
Así, la gente comenzó a decir que tenía que «pagar el pato» por su intento fallido de engaño, refiriéndose a las consecuencias de sus acciones deshonestas.




































