TEATRO

Jamming vuelve al Teatro Maravillas

Jamming sigue en Madrid. Esta compañía de teatro de improvisación, activa en Madrid desde hace más de 20 años, es la única que ha permanecido ininterrumpidamente en cartel durante tantas temporadas.

Su propuesta ha cautivado ya a más de tres millones de espectadores, consolidándose como una cita imprescindible para quienes buscan algo más que entretenimiento.

Desde el 10 de octubre, Jamming ha regresado al Teatro Maravillas (calle Manuela Malasaña, 6) con una misión clara: hacer del mundo un lugar más divertido, libre y feliz a través del poder del teatro improvisado.

Detrás del proyecto están Juanma Díez Diego, Lolo Diego y Paula Galimberti, creadores y protagonistas de unas sesiones tan imprevisibles como genuinas, de aproximadamente hora y veinte minutos de duración.

La experiencia se completa con una ambientación audiovisual y sonora en directo, a cargo de Maykel Rodríguez Vannereau, que aporta una dimensión sensorial y participativa a cada función, convirtiendo al público en parte activa del proceso creativo.

El antídoto contra el estrés moderno

En un país donde el 59% de los españoles reconoce sufrir estrés diario, según datos de Ipsos, y el 72% ha vivido episodios de ansiedad o tensión en el último año (Estudio de Salud y Vida de Aegon), Jamming se presenta como una válvula de escape emocional. Su fórmula es simple pero poderosa: una dosis semanal de risa, espontaneidad y conexión humana.

Somos más que entretenimiento, explican sus fundadores. “Durante más de veinte temporadas hemos ofrecido un espacio donde la alegría, el riesgo y la libertad son los motores de cada función. Un lugar para estar presente y liberarte del estrés diario”.

Improvisar como terapia natural

En un contexto donde seis de cada diez personas en España sufren estrés y la ansiedad y la depresión afectan a una parte creciente de la población (Informe Mundial de la Felicidad 2024), el teatro improvisado se revela como una herramienta de bienestar natural.

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Cada función de Jamming es única e irrepetible, creada en tiempo real junto al público. Esa conexión inmediata, ese instante compartido, genera una sensación de bienestar y presencia difícil de reproducir. “Es imposible estar estresado cuando estás riendo y participando de algo que está naciendo frente a ti”, aseguran desde la compañía.

Cultura, empresa y bienestar social

Más allá del escenario, Jamming ha logrado algo poco habitual: convertirse en un modelo de empresa cultural sostenible. “Nuestra prioridad es la idea artística. La parte empresarial solo existe para hacerla posible”, explican sus responsables.

Esa filosofía les ha permitido llenar teatros emblemáticos como el Maravillas o el Campos Elíseos, impulsar nuevos formatos para eventos corporativos y mantener una Escuela Jamming en continuo crecimiento.

En un momento en que la salud mental se ha convertido en una preocupación global, Jamming ofrece una experiencia transformadora que va más allá del humor. Su propuesta une arte, creatividad y conexión humana para recordarnos algo esencial: reír y crear juntos sigue siendo una de las mejores terapias posibles.