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Pastrana, la joya medieval de La Alcarria

Visitar Pastrana es adentrarse en el corazón de uno de los pueblos más bonitos de España, un destino imprescindible para quienes buscan patrimonio, cultura y tranquilidad en el centro de Castilla-La Mancha.

Textos: Evasión y Los Pueblos Más Bonitos de España

Fotos: Los Pueblos Más Bonitos de España

Ubicada en pleno corazón de La Alcarria (Guadalajara), Pastrana es una villa histórica que conserva intacta su esencia medieval. Sus calles empedradas, murallas y monumentos convierten a este enclave en uno de los pueblos más bellos de España.

Declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1966, la localidad invita a un viaje al pasado entre palacios renacentistas, conventos carmelitas y plazas llenas de historia.

La villa se encuentra a poco más de una hora de Madrid y a unos 45 minutos de Guadalajara capital, lo que la convierte en una escapada perfecta de fin de semana.

En las siguientes líneas hacemos un recorrido por su historia y por sus lugares más característicos.

Origen y esplendor de Pastrana

Los orígenes de Pastrana se remontan a los años posteriores a la Reconquista, cuando Alfonso VIII de Castilla impulsó su repoblación. En el siglo XIII fue fundada bajo la Orden de Calatrava, y en el XIV obtuvo el título de villa de realengo.

El siglo XVI marcó su época dorada. Bajo el mecenazgo de Doña Ana de la Cerda y Don Diego Hurtado de Mendoza, se erigió el Palacio Ducal, diseñado por Alonso de Covarrubias.

Más tarde, el palacio y sus dominios pasaron a los príncipes de Éboli, Ruy Gómez de Silva y Ana de Mendoza, la célebre Princesa de Éboli, cuya historia forma parte del legado más apasionante del Siglo de Oro.

Qué ver en Pastrana

La villa alberga un conjunto monumental digno de mención. La Colegiata, construida en el siglo XIV y ampliada en el XVII, guarda en su interior los tapices flamencos de Alfonso V de Portugal y un museo parroquial de gran valor artístico.

El Palacio Ducal, situado en la Plaza de la Hora, es uno de los grandes símbolos de Pastrana: un edificio renacentista de piedra sillar con portada plateresca y techos artesonados.

Otros lugares de interés son la Fuente de los Cuatro Caños, los conventos fundados por Santa Teresa de Jesús —el de San José y el del Carmen— y los espacios donde San Juan de la Cruz ejerció como maestro de novicios.

Cultura y tradiciones vivas

La identidad de Pastrana se mantiene gracias a un calendario festivo lleno de historia y color. El Festival Ducal, que se celebra en julio, recrea la época de esplendor de la villa con desfiles, trajes de época y teatro histórico.

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También destacan la Feria Internacional Apícola, la más importante del sector en España, y las festividades de San Sebastián, los Mayos, la Virgen de la Asunción y Santa Teresa de Jesús, patrona de la localidad.

Naturaleza y entorno de Pastrana

Rodeada por los valles del Tajo y el Tajuña, Pastrana se integra en el paisaje característico de La Alcarria, con encinares, barrancos y una rica biodiversidad. Muy cerca se encuentran la Sierra de Altomira y la microrreserva de los Cerros Margosos, donde habitan especies como la garza imperial o el ánade real.

Este entorno convierte a la villa en un destino ideal para el senderismo, la observación de aves y el turismo rural.

Qué comer en Pastrana

La gastronomía alcarreña se disfruta en cada mesa de Pastrana. Platos tradicionales como el cordero asado, las migas o las gachas se acompañan con vinos de Mondéjar, mientras que los postres incluyen delicias como las caridades de San Antón, los bizcochos borrachos o los dulces de almendra.

Mención aparte merece la miel de La Alcarria, con Denominación de Origen Protegida, uno de los productos más emblemáticos del municipio.

Alojamientos rurales en Pastrana

Por su parte, Pastrana cuenta con una variada oferta de alojamientos rurales, casas con encanto y pequeños hoteles que conservan el carácter tradicional de la zona.

Muchos de ellos se ubican en antiguos caserones rehabilitados, con muros de piedra y vistas al casco histórico. Es recomendable reservar con antelación, especialmente durante el Festival Ducal o la Feria Apícola, cuando la villa recibe a numerosos visitantes.

Una visita para todos los sentidos

Recorrer Pastrana es mucho más que admirar su patrimonio. Es disfrutar del sonido de sus campanas al atardecer, del aroma de la miel recién recogida y del silencio de sus callejuelas iluminadas por faroles.

Pastrana combina historia, arte, tradición y naturaleza en un entorno único. Caminar por sus calles es descubrir siglos de historia viva y la esencia de una comarca que sigue conservando su autenticidad.

En definitiva, es una experiencia que une cultura, paisaje y gastronomía, y que deja en cada viajero la sensación de haber descubierto un rincón auténtico, detenido en el tiempo, en el corazón de La Alcarria.