Fecha: 7 de diciembre de 2025 – Actualizado: 7 de diciembre de 2025
Todo comenzó en 1975 con dos amigos de la infancia, Bill Gates y Paul Allen, y una visión radical: el software era más importante que el hardware.
Textos: Evasión Diez – Fotos: Pixabay y Pexels
Pocas compañías han definido la era moderna de la misma forma que Microsoft. Detrás de un nombre que fusiona «microcomputadora» y «software«, se esconde la historia de dos amigos de la infancia, Bill Gates y Paul Allen, que vieron un futuro donde la informática no era un privilegio de grandes corporaciones, sino una herramienta en cada escritorio y en cada hogar.
En ese momento, el producto de Microsoft era invisible, pero estaba destinado a convertirse en el sistema nervioso central de la revolución digital.

Primeros pasos de Microsoft
La historia no comienza con un producto propio deslumbrante, sino con una visión de negocio. En 1975, desde Albuquerque, Nuevo México, nace la compañía fundada por Gates y Allen, quienes desarrollaron un intérprete del lenguaje de programación BASIC para el Altair 8800, una de las primeras computadoras personales. En ese momento comprobaron el inmenso potencial que tenía su proyecto: el hardware necesitaba software para ser útil.
No obstante, el verdadero punto de inflexión, el momento que definió su legado, llegó en 1980. IBM, el titán de la informática en ese momento, estaba construyendo su propio PC y necesitaba un sistema operativo.
Gates y Allen, en una jugada maestra de audacia y estrategia, no lo construyeron desde cero. Adquirieron los derechos de un sistema existente llamado QDOS (Quick and Dirty Operating System) por una suma módica, lo adaptaron y lo licenciaron a IBM como MS-DOS.
La clave fue la siguiente: retuvieron el derecho a licenciar ese software a otros fabricantes. Cuando los «clones» de IBM comenzaron a inundar el mercado, todos necesitaron el cerebro de Microsoft para funcionar. El estándar había nacido.

Una “ventana” al mundo
Pronto llegó “Windows”. Inspirados por las interfaces gráficas que vieron en Xerox y Apple, Microsoft comprendió que el futuro no estaba en los comandos de texto, sino en la interacción visual.
En 1985 Bill Gates anunció Microsoft Windows, una interfaz gráfica de usuario para su sistema operativo MS-DOS que describió como “un software único diseñado para el usuario serio de PC”.
Las primeras versiones fueron un añadido gráfico sobre MS-DOS, pero el lanzamiento de Windows 95 fue un fenómeno cultural. Con una campaña de marketing sin precedentes (usando «Start Me Up» de los Rolling Stones), introdujo el Menú Inicio y la barra de tareas, elementos que aún hoy definen la experiencia del PC.
Junto a él, la suite de productividad Microsoft Office (Word, Excel, PowerPoint) se convirtió en el estándar para cualquier trabajo de oficina. Al igual que el polo de Lacoste se adaptó de la pista a la calle, Office se adaptó de la oficina al hogar, convirtiéndose en una herramienta universal.

Altibajos de Microsoft
El éxito trajo un dominio casi absoluto y, con él, la controversia. La integración de su navegador, Internet Explorer, en Windows desencadenó las «guerras de los navegadores» y culminó en un sonado juicio antimonopolio a finales de los 90. Microsoft fue acusada de usar su monopolio en el sistema operativo para ahogar a la competencia, como Netscape.
Con la llegada de Steve Ballmer como CEO en el año 2000, la compañía se expandió con éxito a nuevos territorios, como el de las consolas con la Xbox. Sin embargo, la empresa, anclada al éxito del escritorio, se perdió en la revolución más grande desde el PC: el smartphone. Sus intentos con Windows Mobile y Windows Phone no lograron competir con el iPhone y Android.

El renacimiento en la nube
En 2014, la llegada de Satya Nadella como tercer CEO de la compañía supuso un reinicio filosófico. Nadella cambió el mantra de «Windows primero» por «Nube primero, Móvil primero».
Esta nueva visión lo cambió todo. Microsoft dejó de luchar contra otras plataformas y empezó a llevar su software (incluido Office) a los dispositivos de Apple y Google. Pero la verdadera transformación fue Azure, su plataforma de computación en la nube, que creció exponencialmente hasta convertirse en el segundo jugador más grande del mundo, compitiendo directamente con Amazon.

La reciente y masiva inversión en OpenAI (creadores de ChatGPT) y la integración de la inteligencia artificial (Copilot) en todos sus productos, desde el buscador Bing hasta el propio Windows, no es solo una apuesta: es la nueva identidad de la compañía.
De una habitación de motel en Albuquerque a un campus global que redefine la inteligencia, la historia de Microsoft es la de la persistencia del software. Ya no es solo la compañía que puso un PC en cada escritorio; ahora aspira a poner una IA en cada aplicación.




































