En el Castillo de Valderrobres se encuentra la primera cámara oscura de Aragón, un atractivo poco conocido pero de gran valor didáctico y visual.
Textos: Evasión y Red de Patrimonio Histórico de España – RV Edipress
Fotos: Red de Patrimonio Histórico de España – RV Edipress
En lo más alto de Valderrobres, un municipio enclavado en el corazón de la comarca turolense del Matarraña, se alza un castillo que ha visto pasar siglos de historia, guerras, obispos, y hoy, visitantes que buscan una conexión con el pasado. Su imponente silueta domina el paisaje urbano, como un vigía de piedra que no ha perdido su propósito: custodiar la memoria del territorio.
Pocos lugares en Aragón combinan con tanta naturalidad el arte gótico, la historia eclesiástica y la innovación cultural, como lo hace el Castillo de Valderrobres. Y es que este enclave, perteneciente a la Red de Patrimonio Histórico de España, no solo destaca por su belleza arquitectónica y su importancia histórica, sino también por haber sabido renovarse sin perder su esencia.

Historia del Castillo de Valderrobres
Erguido sobre una peña, visible desde cualquier punto del valle, el Castillo de Valderrobres no es un simple decorado: es un testigo vivo de las transformaciones que ha sufrido este territorio a lo largo de más de siete siglos.
La historia del castillo se remonta a 1175, cuando el rey Alfonso II, tras la reconquista de los territorios de la Peña Aznar Lagaya, dona Valderrobres al obispo de Zaragoza. Esta cesión marca el inicio de un proyecto ambicioso: levantar un castillo sobre la roca que domina el pueblo.

En 1390, el arzobispo García Fernández de Heredia retoma las obras y transforma el castillo en un palacio residencial, pero con su muerte, la obra queda inacabada. No fue hasta el siglo XVI, cuando Hernando de Aragón, otro arzobispo con visión renacentista, retomó las obras, consolidando estructuras claves como el muro que contendría el patio de armas, el distribuidor de la planta noble, el relato mayor de la iglesia y la cruz posicional de plata.
En la década de 1980, el castillo fue parcialmente restaurado y comenzó a utilizarse como espacio para acontecimientos culturales. En 2008, se reconstruyó la parte derruida del templo y en 2021 terminó la restauración del resto del monumento y la habilitación del sótano del patio de armas como zona expositiva.

Un recorrido por los rincones más secretos del castillo
El recorrido por el castillo os llevará a espacios de gran valor histórico, como la Sala Capitular, rodeada por un banco de piedra y utilizada como sala de espera, o el majestuoso Salón de las Chimeneas.
La cocina, con su cúpula diseñada para la salida de humos, y la Sala Dorada, estancia del arzobispo con vestigios de su tapizado dorado, destacan entre las estancias nobles.
En la segunda planta, los patios y el camino de ronda permiten apreciar la estructura inacabada de la fortaleza, mientras que la galería sur conduce a la falsa, actual sede de una exposición de dibujos de Goya. La visita culmina en el museo subterráneo, que ofrece una mirada en profundidad de la historia y restauración de este emblemático castillo.

La cámara oscura: otra forma de mirar Valderrobres
Entre los muchos encantos de este municipio aragonés, destaca una joya tecnológica y patrimonial que lo diferencia de cualquier otro destino de la región: la primera cámara oscura de Aragón, un atractivo poco conocido pero de gran valor didáctico y visual.
Ubicada en un torreón medieval de la muralla del siglo XV, recientemente restaurado, esta cámara oscura ofrece una experiencia singular: ver Valderrobres desde el interior, a través de un sistema óptico que proyecta en tiempo real las escenas del exterior sobre una pantalla cóncava.
El mecanismo, basado en un espejo y dos lentes, permite observar el pueblo como si se tratara de una maqueta animada, una perspectiva aérea que asombra por su nitidez y movimiento. Es una ventana al presente que, paradójicamente, rescata una técnica visual del pasado.
Más allá de su aspecto lúdico, la cámara oscura sirve como herramienta para entender mejor la distribución urbana del municipio, la relación entre el castillo, la iglesia y las antiguas murallas, así como la evolución arquitectónica de este singular enclave.
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