Fecha: 24 de febrero de 2025 – Actualizado: 24 de febrero de 2025
Ubicado en la comarca de la Sierra del Rincón, en la Comunidad de Madrid, La Hiruela es un pintoresco pueblo que cautiva a sus visitantes por su belleza natural y su rica herencia histórica.
Textos: Evasión y Turismo La Hiruela
Fotos: Turismo La Hiruela
Este encantador pueblo, conocido por sus casas de piedra, adobe y madera de roble de la dehesa que apenas han sufrido modificaciones, es uno de los destinos más atractivos de la zona para aquellos que quieran desconectar sin salir de Madrid.

Historia de La Hiruela
Los orígenes de La Hiruela se remontan a tiempos remotos, aunque no hay evidencia precisa sobre su fundación. Se cree que, en la Edad Media, ya existía como una pequeña aldea en la Sierra del Rincón, a raíz de la repoblación de la zona tras la reconquista, entre los siglos XII y XIII.
Una de sus fechas clave se remonta al 1490, cuando el Duque del Infantado concedió, por su lejanía, el “Villazgo” a La Hiruela, La Puebla y El Atazar, a partir de la cual su cañada obtuvo el rango de “real”, lo que mostraba su importancia.
A lo largo de los siglos, La Hiruela fue un pueblo que se fue forjando a base de las tradiciones y costumbres de sus habitantes. A mediados del siglo XIX, el pueblo contaba con 30 casas y 128 habitantes, cifra que se duplicó años después, en 1889, cuando se contabilizaron 250 habitantes. Esa cifra se mantuvo hasta el éxodo de los años setenta, cuando se redujo la población drásticamente.

Qué ver en La Hiruela
Uno de los lugares más emblemáticos de La Hiruela es su colmenar tradicional, que en sus orígenes era un terreno comunal compartido por varias familias dedicadas a la apicultura. En este curioso terreno se reúnen más de un centenar de “corchos” (colmenas construidas en troncos huecos) divididas en hileras.
En La Hiruela también se puede visitar el molino harinero, cuyas primeras referencias datan del siglo XVIII. Actualmente constituye un símbolo de unión entre los vecinos de esta localidad porque durante años fue de propiedad comunal y prácticamente todas las familias estaban representadas en su propiedad.
En tercer lugar, hasta mediados del siglo XX, la producción de carbón vegetal de roble era una de las principales fuentes económicas de este pueblo, por lo que la carbonera es una parada imprescindible para adentrarse en la historia de La Hiruela.

Además, también se puede disfrutar del museo etnológico, en el que el visitante puede comprobar la importancia de este municipio como un enclave de alto valor histórico y etnográfico para la comarca.
Entorno natural de La Hiruela
La Hiruela se encuentra inmersa en un paisaje de gran belleza, rodeada de bosques y arroyos cristalinos. Este entorno natural es perfecto para realizar actividades al aire libre, como el senderismo, el ciclismo de montaña y la observación de fauna y flora autóctona.
La ruta más conocida es la Senda de los Oficios de la Vida que recorre los antiguos caminos del pueblo y permite ver los puntos de máximo interés del municipio. Se trata de un recorrido de 2,7 kilómetros y de dificultad baja.

Sin embargo, esta no es la única ruta, dado que hay varias se encuentran en este término municipal. Por ejemplo, la Senda de las eras y la pila de riego nos permitirá ver, desde lo alto de la loma, una bonita panorámica del pueblo y del valle del Jarama; mientras que realizando la Senda fuente lugar, pasearemos por un túnel natural de cerezos, avellanos y abedules y llegaremos a esta Fuente.

Fiestas y Tradiciones
Las fiestas locales son una parte fundamental de la vida en La Hiruela. Entre ellas destaca la celebración de la Virgen del Rosario, las fiestas patronales que se celebran el primer fin de semana de agosto.
Además, en otoño, el pueblo celebra la Recolección del Pero (una variedad de manzana), que desde sus orígenes en 2006 ha generado una gran aceptación. Se celebra un sábado de otoño (depende de la cosecha) y supone una puesta en valor de la cultura agrícola.
En definitiva, La Hiruela es un lugar lleno de historia, naturaleza y tradiciones. Su entorno, su arquitectura tradicional y sus costumbres convierten a este pintoresco pueblo en un destino perfecto para los que buscan escapar del bullicio de la vida cotidiana y disfrutar de una experiencia auténtica en pleno corazón de la Sierra del Rincón.





































