Fecha: 3 de noviembre de 2025 – Actualizado: 3 de noviembre de 2025
Fotos: Turismo Berlanga de Duero
Textos: Evasión
Un paseo por las calles de Berlanga de Duero es descubrir siglos de herencia, donde cada piedra, cada fachada y cada monumento cuenta una parte de una historia fascinante.
Ubicada en la hoz del río Escalote, a los pies de su imponente castillo, se extiende Berlanga de Duero, una villa soriana con un pasado tan vasto como fascinante.

Historia Berlanga de Duero
La historia de esta localidad se remonta a la prehistoria, con hallazgos arqueológicos que datan del Calcolítico y la Edad del Bronce. Se cree que, en tiempos del Imperio Romano, la población era conocida como Valeránica.
Sin embargo, las primeras referencias escritas a la villa, ya con el nombre de Berlanga, no aparecen hasta el siglo X, cuando se estableció como un enclave crucial en la línea fronteriza, a merced de los conflictos entre reinos cristianos y musulmanes.

Situada en la frontera entre reinos cristianos y musulmanes, su posición estratégica la convirtió en un enclave disputado, cambiando de manos hasta que el rey Fernando I de Castilla la conquistó en 1060.
Durante los siglos XI y XII, Berlanga experimentó una intensa repoblación en la llamada Extremadura castellana. Esta política atrajo a nuevos pobladores con privilegios y fueros, lo que permitió que la villa se consolidara como la cabeza de una Comunidad de Villa y Tierra compuesta por 33 aldeas. El crecimiento poblacional transformó su urbanismo, con barrios que se organizaron alrededor de las iglesias que se erigieron.

A partir del siglo XIII, la villa se vio envuelta en nuevos conflictos, esta vez entre los propios reinos cristianos y la nobleza. En el siglo XIV, pasó a formar parte de los dominios de Don Tello. Tras su muerte, la villa fue heredada por su hija, quien al casarse con Juan Fernández de Tovar, consolidó el poder del linaje Tovar. A partir de 1380, los Tovar se convirtieron en los señores más destacados de Berlanga.
La llegada de los Tovar y los Velasco, a través del matrimonio de María de Tovar e Iñigo Fernández de Velasco, marcó el período de mayor esplendor de Berlanga. Impulsaron un vasto programa de renovación arquitectónica, que incluyó la construcción de una fortaleza artillera, la Colegiata de Santa María del Mercado y un nuevo palacio. Además, se edificaron el Hospital de San Antonio de Padua y el Convento de las monjas Franciscanas Concepcionistas. En esta época, Fray Tomás de Berlanga, obispo y descubridor de las Islas Galápagos, regresó a su tierra natal y fundó el convento de Santo Domingo. A pesar de los trágicos incendios y la destrucción que sufrió el palacio por las tropas napoleónicas, su legado arquitectónico perdura hasta hoy.

Un paseo por su rico patrimonio monumental
A pesar de episodios trágicos, como el incendio del castillo en 1660 o la destrucción del palacio a manos de las tropas napoleónicas, Berlanga conserva un patrimonio monumental que habla por sí solo.
Castillo de Berlanga
El nombrado Castillo, símbolo indiscutible de la villa, tiene un origen islámico como fortaleza fronteriza del Duero y refleja la evolución de la arquitectura militar desde la Alta Edad Media hasta el Renacimiento, con una mezcla de elementos medievales e innovaciones renacentistas en la defensa artillera.
Recientemente, el Ayuntamiento de Berlanga de Duero adquirió el castillo y su entorno, incluyendo las murallas y los jardines, como parte de un esfuerzo por preservar este patrimonio. Los trabajos de consolidación y restauración han permitido poner en valor el monumento, que ahora se presenta como un destino turístico y cultural.

Colegiata de Santa María del Mercado
La Colegiata de Santa María del Mercado, declarada Monumento Nacional, rd una iglesia de tres naves de altura similar, con una cabecera centralizada y tres tramos de capillas más bajas entre contrafuertes. En general, las formas son sobrias, de traza renacentista, sin embargo, las bóvedas de crucería corresponden al gótico, con un diseño de cuatrifolios. Por tanto, se podría enmarcar en un momento de transición del estilo tardogótico al renacentista.
Fue levantada sobre las diez iglesias medievales de la villa y su retablo barroco, de estilo churrigueresco, está presidido por una talla románica de la Virgen del Mercado, la patrona de Berlanga.

Palacio de los Marqueses
Por su parte, en la Plaza del Mercado, a los pies del cerro del castillo, podemos ver la fachada del Palacio Renacentista de los Señores de Berlanga. Se trata de lo único que queda en pie del palacio, ya que fue incendiado durante la Guerra de Independencia por las tropas napoleónicas, de lo que seguramente fue un majestuoso edificio.
El Palacio es uno de los principales vestigios de la arquitectura señorial del Renacimiento en España. Su origen se remonta a finales del siglo XV, cuando María de Tovar ordenó construir un primer palacio fuera del castillo. Sin embargo, tras convertirse en duquesa de Frías, abandonó este proyecto y planteó la construcción de otro junto a la colegiata, que nunca se llevó a cabo debido a desavenencias con el clero.
El paseo por la villa permite descubrir otros tesoros. Las murallas y la Puerta de Aguilera, atestiguan su pasado fortificado, mientras que el Hospital de San Antonio de Padua, erigido en el siglo XVI, y el Convento de las Madres Concepcionistas, fundado por Juana Enríquez, son otros puntos de interés.

Senderos de historia y naturaleza
Berlanga de Duero es el punto de partida ideal para recorrer el rico entorno que la rodea. La Ruta por Tierras de Berlanga permite explorar los paisajes y el patrimonio cultural de la zona, mientras que la Ruta del Camino del Cid sigue los pasos del legendario caballero.
Además, a pocos kilómetros se encuentra a solo 9 kilómetros de Berlanga, en Casillas de Berlanga, se halla la Ermita de San Baudelio, uno de los mejores ejemplos de arquitectura mozárabe de la Península y denominada como la Capilla Sixtina del Arte Mozárabe. Construida en el siglo XI, destaca por su pilastra central en forma de palmera de la que parten ocho arcos de herradura.
A pesar del expolio sufrido a principios del siglo XX, parte de sus impresionantes pinturas murales se conservan en el Museo del Prado. Para entender su esplendor original, se recomienda visitar el Centro de Interpretación de San Baudelio en Berlanga, donde maquetas y audiovisuales recrean la ermita antes de la venta de sus pinturas




































