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Javier Giner rueda «Esta soledad», su debut en el largometraje

Fotografía: David Herranz

Oriol Pla y Marina Salas son los protagonistas de esta historia que se rueda en Bilbao y varios lugares de Vizcaya.

La ciudad de Bilbao y otras localidades de Vizcaya se han convertido en el telón de fondo para el rodaje de “Esta Soledad”, el nuevo proyecto de Javier Giner. Conocido por ser el creador y director de la aclamada serie Yo, adicto, Giner regresa a sus raíces para dirigir su primer largometraje.

Un retrato de la confusión y los vínculos rotos

En sus propias palabras, el director y guionista describe la película como una exploración de los vínculos que establecemos y la fragilidad de nuestra estabilidad emocional cuando todo a nuestro alrededor se desmorona.

El film nos sumerge en un Bilbao gris, marcado por heridas urbanas, familiares y emocionales, para narrar la historia de Leo y Lorea. Estos dos jóvenes, interpretados por Oriol Pla y Marina Salas, han terminado su relación tras cinco años, y la película los sigue en su intento de sobrevivir a la confusión y la soledad que los consume.

Un elenco destacado y una producción de primer nivel

La película es una producción de Balance Media Entertainment y Fuga de Cuerpos, con la participación de RTVE y la distribución de Filmax. La producción ejecutiva corre a cargo de Luisa Matienzo, quien también coescribe el guion junto a Giner.

El reparto principal se complementa con nombres como Gema Martínez, Kai Etxaniz, Itziar Lazkano, Ione Irazabal, Miren Gaztañaga, Mikel Bustamente y Ainhoa Artetxe. Además, la película cuenta con la colaboración especial de Fernando Guallar, Eneko Sagardoy y Omar Ayuso, lo que añade un valor artístico considerable al proyecto.

Una sinopsis que resuena con la realidad

La trama de “Esta Soledad” se centra en la ruptura de Leo y Lorea. A pesar de que quizá todavía se quieran, algo se ha roto de forma irreparable. Leo carga con el peso de la enfermedad de su padre, mientras que Lorea navega por la inestabilidad de trabajos precarios. Ambos son un reflejo de una generación aplastada por la precariedad y la herencia emocional, que parece llegar siempre tarde a los hitos de la vida, como el amor o la estabilidad.

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El origen de la historia: la necesidad de volver a lo íntimo

Giner confiesa que la película nace de una sensación de agotamiento, de vivir en una “especie de niebla” donde uno se sostiene como puede. Tras el éxito de su anterior proyecto, el director sintió la necesidad de regresar a su ciudad natal, Bilbao, para enfocarse en lo íntimo y cotidiano. Su objetivo es capturar la vida de personas anónimas que, a pesar del caos del sistema, continúan cuidándose mutuamente con las pocas fuerzas que les quedan.

“Ojalá consigamos transmitir todo lo que esta historia significa para nosotros”, expresa Giner, destacando la satisfacción de volver a trabajar de la mano con Oriol Pla y Marina Salas, a quienes describe como actores y amigos muy admirados.