ENTREVISTA Revista

Hablamos con Amparo Larrañaga por «Victoria»

Hemos estado con una de las mejores actrices del panorama nacional, una mujer que nació para el teatro. Perteneciente a la mayor saga de actores de nuestro país, una actriz que derrocha talento y profesionalidad. Un valor seguro en cualquier reparto.

Ha estrenado Victoria, una obra con la que disfrutas mientras la ves y que te hace reflexionar después. Una maravilla que no debéis perderos.

Por Nuria Araguás
Fotos: evasión

Evasión: Antes de nada, quiero darte la enhorabuena. Me encantó «Laponia»; tenía un humor con un mensaje muy inteligente, muy sutil, tratando un tema delicado.

Amparo Larrañaga: Gracias. En «Laponia» el tema era más complicado, había que pensar en público sin niños. Aquí, al contrario, hay que animar a que la gente venga, porque lo bonito de estas obras es que te permite pasarlo muy bien una hora y media y pensar después.

Evasión: Dado lo bien que funcionáis los cuatro actores, ¿no os habéis planteado ser una compañía permanente?

Amparo Larrañaga: Si existiera el teatro de repertorio, como hacía mi abuela yendo de gira y cambiando de función con los mismos actores, sería fantástico. Antes a lo mejor en un mismo mes pasaban cuatro veces por Alicante y como no podían interpretar la misma obra, llevaban a los mismos actores pero con diferentes obras. Nosotros si pudiéramos montar compañía repertorio, sería fantástico… 

Evasión:  Sí, porque os acopláis perfectamente y los cuatro brilláis a la misma intensidad, cosa que una obra es complicada… Pero, siguiendo con la entrevista, ¿por qué el título «Victoria»? Se habló de títulos como «De Laponia a Madrid», pero al final cambió.

Amparo Larrañaga: Queríamos evitar que la gente pensara que es una serie de televisión donde si no has visto la primera temporada, no puedes ver la segunda. No tiene nada que ver. Sí, es la misma familia diez años después, pero no se hace ni una sola referencia a “Laponia” y no hace falta haber visto una obra para ver la otra.

«Victoria» hace referencia a varias cosas: a la victoria en la vida, la victoria en el fútbol, y a mi madre en la obra, que se llama Victoria. Es un personaje que, aunque no aparece, está muy presente.

Evasión: Me da la impresión de que el título sugiere que, para ganar hay que saber perder…

Amparo Larrañaga: Totalmente. En la vida, para ganar hay que saber perder. Todos somos posibles ganadores y perdedores, lo que hay que dejar es que la gente se equivoque. Nos pasamos la vida ganando o perdiendo, casi todo en la vida es ganar o perder… Tanto en la vida profesional como en la personal. Hay que contar con la derrota, aunque hay gente que lo nace sabiéndolo y otra que lo tiene que aprender.

  “El monte de los aullidos”: Fito & Fitipaldis vuelven con su rock más emocional y maduro

Evasión:  ¿Qué destacarías de tu personaje?

Amparo Larrañaga: : Es la misma Mónica de siempre: la matriarca que lleva el peso (muy bien llevado) de la familia, la que se ocupa de las cosas (para mí) importantes… Es peleona, luchadora, divertida y bruta a más no poder. No tiene filtro, dice lo que piensa y arrasa con lo que tenga que arrasar, pero en el fondo tiene mucha bondad y pelea por los suyos. También es importante lo que decimos siempre, que hay que cuidar al cuidador.

Evasión: Hay veces que el cuidador se siente mejor cuidando…

Amparo Larrañaga: Sí, depende de la enfermedad… Pero eso pasa en todas las familias, que cada uno asume un papel. Las familias, las parejas y los amigos se tienen que complementar. 

Evasión:  ¿Por qué recomendarías a la gente que venga a ver «Victoria»?

Amparo Larrañaga:  Creo que es una función bonita para ver en familia porque aprenderían mucho tanto padres, como hijos. Aquí no hay el riesgo que había en «Laponia»; es un aprendizaje tanto para padres como para hijos. 

La obra plantea si tenemos que vivir la vida a través de nuestros hijos y que nuestros sueños no cumplidos tengan que cumplirlos ellos; ellos qué harían en ese supuesto; si les dejamos cometer errores y luego nos lo reprochan…

Evasión: Ese es un dilema difícil para cualquier padre… ¿Eres de las que dice “arrepiéntete de lo que haces, no de lo que conoces”?

Amparo Larrañaga: A Mónica la tienen que convencer porque ella tiene argumentos muy poderosos. Imagínate un hijo que no estudia, que solo juega a la consola, y de pronto se convierte en un crack de algo en deporte. Una familia normal se encuentra con un hijo que en tres años se hace millonario. Es el sueño de media población. Pero, ¿qué pasa si el niño dice que no? Es difícil estar a la altura y tener la valentía de dejar que se equivoquen. Pero ver a un hijo feliz, aunque se caiga y tengas que recogerlo, no tiene precio.

Evasión: Muchas gracias, Amparo. 

Amparo Larrañaga:  Gracias a ti, encantada.