Fecha: 6 de noviembre de 2025 – Actualizado: 6 de noviembre de 2025
En Madrid, el calendario también se marca con dulces. Cada fecha especial tiene su bocado característico: si en noviembre los buñuelos de viento anuncian la llegada del otoño, los escaparates de las pastelerías pronto se llenan de un postre inconfundible: la Corona de la Almudena, el dulce que rinde homenaje a la Virgen de la Almudena, patrona de la ciudad.
Un postre joven con espíritu clásico
A diferencia de otras elaboraciones tradicionales como las rosquillas del Santo, de origen centenario, la Corona de la Almudena es un dulce relativamente reciente.
Nació en 1978, cuando el Gremio de Pasteleros de Madrid convocó un concurso para crear un postre en honor a la virgen, también patrona del propio gremio.
La receta ganadora dio forma a un bollo tipo brioche, aromatizado con naranja, relleno de nata, crema o trufa, y decorado con una figura de la Virgen y un toque de gelatina brillante.
Desde entonces, cada maestro pastelero ha aportado su sello personal, adaptando el dulce sin alterar su esencia: una pieza redonda, con un hueco central, tan vistosa como deliciosa.
La devoción hecha postre
La festividad de la Virgen de la Almudena, que se celebra el 9 de noviembre, ha convertido esta corona en un símbolo de fe y comunidad.
Durante los días previos, las pastelerías madrileñas elaboran el dulce en grandes cantidades para que vecinos y visitantes puedan disfrutarlo en desayunos y meriendas familiares.
Más allá de su sabor, la corona representa la unión entre la devoción popular, el arte repostero y las tradiciones locales. Es una muestra de cómo la gastronomía puede mantener viva la memoria colectiva de una ciudad.
Corona o roscón: parecidos y diferencias
A primera vista, muchos confunden la Corona de la Almudena con el Roscón de Reyes, pero sus diferencias son notables. En palabras del maestro pastelero Antonio Palomo, de la Pastelería Luzón, “la masa de la corona es más esponjosa y fresca. Yo sigo la receta de mi abuelo, que infusionaba la leche con vainilla toda la noche, algo que no se hace en el roscón”.
Otra distinción importante es que el roscón lleva ron y agua de azahar, mientras que la corona se aromatiza con naranja o limón.
Además, la gelatina natural de manzana y la crema pastelera que decoran la corona no aparecen en el roscón tradicional. Y mientras el roscón luce sus clásicas frutas escarchadas, la corona prescinde de ellas, optando por una presentación más sobria y elegante.
El divulgador histórico David Botello apunta incluso que la corona inspiró el relleno moderno del roscón, que antes se servía sin nata ni trufa. “Hasta que no nació este dulce —explica—, los roscones solo se decoraban con azúcar y frutas. La corona cambió esa costumbre”.
Un bocado de identidad madrileña
Hoy, la Corona de la Almudena es mucho más que un postre de temporada: es una seña de identidad madrileña, un dulce que une a generaciones y mantiene viva una tradición reciente pero ya imprescindible.
Entre el aroma a vainilla y naranja, y la devoción que inspira la Virgen de la Almudena, cada noviembre Madrid se llena de sabor, fe y memoria dulce.




































