Fecha: 1 de abril de 2025 – Actualizado: 1 de abril de 2025
Turín es una ciudad sobria y majestuosa, un tesoro cultural y artístico. La elegancia de sus residencias aristocráticas y la grandeza de sus palacios barrocos, exhiben un patrimonio único.
A ello se suman museos de renombre mundial y monumentos de valor incalculable que reflejan siglos de historia y creatividad. En la actualidad, Turín es la fusión perfecta entre tradición y modernidad, siendo un destino que cautiva tanto por su rica herencia, como por su espíritu innovador.
Por Nuria Araguás y A.B.S
Fotos cedidas por la Oficina de Turismo de Torino e Provincia
Torino, en italiano, en piamontés, Turín, es la capital de la región de Piamonte, localizada principalmente en el margen izquierdo del río Po y rodeada por los Alpes. Es considerada una ciudad de importancia cultural y de negocios del norte de Italia.
Turín ha sido el epicentro de importantes momentos históricos y culturales del país. Desde su papel crucial en la unificación italiana, hogar de figuras históricas como Cavour, personaje clave en el proceso y creación del Reino de Italia, hasta su fama como cuna de la industria automotriz, la ciudad tiene mucho que contar.

También destaca su legado político notable: fue la primera capital de Italia en 1861 y la sede de la Casa de Saboya. Aunque perdió relevancia política tras la Segunda Guerra Mundial, se transformó en un pilar industrial y comercial, formando junto a Milán y Génova el «triángulo industrial» del país. Con un importante peso económico, es la tercera ciudad más rica de Italia y el corazón de la industria automovilística italiana, con marcas como FIAT.
Turín invita a recorrer su fascinante patrimonio: residencias reales, majestuosos palacios, museos excepcionales y largas calles porticadas. En sus barrios multiculturales, parques y cafés históricos, se respira una mezcla única de tradición y modernidad. Actualmente alberga prestigiosas instituciones como la Universidad de Turín y el Politécnico, además de museos de renombre, entre ellos el Museo Egipcio, considerado uno de los más importantes del mundo, y la icónica Mole Antonelliana.
Reconocida por su identidad única, Turín es famosa por la gianduia (chocolate con avellanas), el Santo Sudario, el club de fútbol Juventus y su contribución al desarrollo espacial con módulos como el Harmony y el Columbus. Su mezcla de tradición, historia e innovación la convierte en un destino imprescindible para quienes desean conocer una Italia distinta, sofisticada y vibrante.

Por todo ello Turín posee un encanto propio que la convierten en un lugar exclusivo que hay que apuntar en la agenda de viajes. Con los Alpes como telón de fondo, ofrece paisajes que dejan sin aliento. Sus parques y plazas, como el Parco del Valentino junto al río Po, invitan a pasear y disfrutar de la tranquilidad, mientras que su proximidad a las montañas lo convierte en un punto ideal para los amantes de los deportes al aire libre y la naturaleza.
Fue justamente su ubicación lo que nos permitió descubrir esta ciudad llena de contrastes. A solo 100 km de Sestriere, un reconocido resort de deportes de invierno del que disfrutamos una semana, y que tenéis disponible en la edición anterior, decidimos pernoctar en Turín antes de tomar el vuelo de regreso a Madrid. Esto fue debido a que una intensa nevada amenazó con complicar el descenso del puerto en la madrugada de la partida, por lo que optamos por evitarla, sin saber que nos brindaría la oportunidad de conocer este fascinante destino.
Llegamos a Turín a medio día sin expectativas. Aparcamos el coche en el casco histórico y nos dispusimos a caminar sin rumbo fijo llegando a uno de los mas sorprendentes espacios de la ciudad: la Piazza San Carlo, una de las plazas más emblemáticas, que destaca por la belleza y elegancia de los edificios que la envuelven. La plaza recibe su nombre en honor a San Carlos Borromeo, el arzobispo de Milán, conocido por su profunda devoción a la Sábana Santa que se trasladó a Turín en 1578.

A lo largo de su historia, ha sido testigo de innumerables eventos históricos y sociales, desde mítines y manifestaciones hasta conciertos, retransmisiones televisivas en vivo, protestas sindicales y celebraciones de las victorias deportivas de la Juventus.
Inaugurada en 1638, fue Cristina de Francia, quien impulsó la construcción de sus imponentes pórticos. Más tarde, Carlos Manuel III los embelleció con trofeos militares, añadiendo un toque de grandeza a este emblemático lugar.
En uno de los lados de Plaza San Carlo se encuentran las Iglesias barrocas de San Carlo Borromeo y Santa Cristina. Son conocidas como «las gemelas de Turín», y que le da un aspecto mas impresionante si cabe.
En el centro está el monumento ecuestre a Manuele Filiberto, obra de Carlo Marochetti que representa al duque en el acto de enfundar la espada tras la victoria de San Quintín.

Los majestuosos soportales de columnas que la envuelven albergan viejos cafés, famosos lugares de encuentro intelectual. El más conocido es Caffè Torino, lugar predilecto de Pavese, Einaudi y De Gasperi.
En uno de estos emblemáticos e históricos cafés que invitan al deleite tan solo con la exquisita decoración que transporta a épocas pasadas, saboreamos un delicioso “bicerin”, un clásico e imprescindible de Turín que consiste en una bebida caliente elaborada con café, chocolate y crema. El secreto para degustarlo de la mejor forma es no mezclarlo.
Bajo las arcadas porticadas de la plaza hallamos antiguas heladerías artesanales, pastelerías de deliciosos escaparates y algunas tiendas de productos de gastronomía local. Algunas arcadas conducen a elegantes pasadizos cubiertos, en los que se instalan boutiques y restaurantes. Una plaza que desde luego hay que explorar con detalle y que guarece varias sorpresas. Se conecta a la Piazza Castello por la Via Roma, principal calle del centro de la ciudad.

La Piazza Castello es el corazón de Turín. Durante la época en que la Corte de los Saboya residió en la ciudad, constituyó el centro neurálgico del Estado piamontés. Por esta razón, acoge algunos de los edificios más representativos y de mayor valor arquitectónico.
Además del Palacio Real y el Palazzo Madama, encontramos el Teatro Regio, el Palazzo della Giunta Regionale, la Armería Real, el Palazzo del Governo, la Biblioteca Real, el Archivo de Estado, la Iglesia de San Lorenzo (considerada capilla real) y el Palazzo Chiablese. Es el lugar perfecto para comenzar a explorar la ciudad, caminar por sus calles peatonales y disfrutar de la arquitectura barroca.
De noche, las plazas se iluminan quedando al descubierto los grandes soportales y los llamativos comercios. Algunos se adentran en los edificios dando paso a grandes galerías de boutiques, cafeterías y restaurantes.

Turín tiene también una importante tradición religiosa. Numerosas son las Iglesias construidas a lo largo de los años, muchas de ellas por voluntad de la familia real de Saboya, que destacan por su valor artístico, histórico y espiritual. A continuación, presentamos algunas de las iglesias que bien merecen una visita.
La Catedral de Turín, conocida como El Duomo di San Giovanni Battista, se encuentra a poca distancia de la Piazza Castello. Construida a finales del siglo XV es la única iglesia renacentista de la ciudad. En su capilla se guarda el Santo Sudario, una de las reliquias más famosas del cristianismo también llamada Sagrada Sindone, que según la tradición es el sudario que cubrió el cuerpo de Jesús tras su crucifixión.
Aunque la Sábana Santa no siempre está expuesta, la catedral en sí misma es un testimonio impresionante de la arquitectura y la fe. Tanto la fachada como el interior, fueron restaurados tras el incendio ocurrido en 1997, que causó graves daños al edificio y que gracias a la rápida intervención de los bomberos, la Sabana Santa fue rescatada de las llamas.
Actualmente, a la Capilla de la Sábana Santa se puede acceder exclusivamente desde el recorrido de los Museos Reales.

Basilica di Santa Maria Ausiliatrice. Inaugurada en 1868 por San Juan Bosco, esta basílica es un importante centro de peregrinación. En su interior se encuentran las tumbas de San Juan Bosco y de otros santos salesianos, así como numerosas obras de arte que narran la historia de la congregación y su labor educativa.
Real Chiesa di San Lorenzo. Esta iglesia barroca del siglo XVII destaca por su innovador diseño arquitectónico, obra de Guarino Guarini. Su cúpula octogonal y la luminosidad de su interior crean un ambiente único. Además, alberga una réplica de la Sábana Santa, lo que la convierte en un lugar de interés para quienes desean profundizar en esta reliquia.
Basilica di Superga. Ubicada en la cima de la colina de Superga, ofrece vistas panorámicas inigualables de Turín y los Alpes circundantes. Es también el lugar de sepultura de muchos miembros de la Casa de Saboya y está vinculada a la trágica historia del equipo de fútbol Torino, cuyo avión se estrelló en la colina en 1949.
Santuario della Consolata. Considerado uno de los santuarios marianos más importantes de Italia, este templo combina diversos estilos arquitectónicos debido a las múltiples renovaciones a lo largo de los siglos. Su interior ricamente decorado y la venerada imagen de la Virgen de la Consolata lo convierten en un lugar de profunda devoción y belleza artística.
Museos de Turín
Caminando por Via Po se encuentra el símbolo de la ciudad, La Mole Antonelliana, uno de los monumentos más icónicos. Construida en el siglo XIX, fue diseñada por el arquitecto Alessandro Antonelli, quien inicialmente la concibió como una sinagoga.
Con una altura de 167,5 metros, fue en su momento la construcción de ladrillo más alta del mundo. Su diseño se caracteriza por una estructura piramidal que culmina en una aguja decorada con una estrella. Actualmente alberga el Museo Nacional del Cine, uno de los más importantes de Europa, donde explorar la historia y evolución del séptimo arte a través de exhibiciones interactivas y una impresionante colección de objetos cinematográficos.

Además es posible subir en un ascensor panorámico hasta la cúpula, desde donde se disfruta una vista espectacular de Turín y los Alpes. Su silueta inconfundible y su importancia cultural la convierten en un emblema y una visita imprescindible para los amantes del cine.
Pero este es solo uno de los cuatro museos nacionales, Turín es la cuna de Fiat y tiene un museo dedicado a la historia del automóvil.
El Lingotto, es el antiguo complejo industrial de Fiat, famoso por haber sido la sede de la histórica fábrica de automóviles. Construido entre 1916 y 1923, este edificio industrial fue un hito en la arquitectura modernista y un símbolo del progreso industrial italiano en el siglo XX. Actualmente se ha transformado en un centro cultural y de negocios. En su azotea, curiosamente se encuentra un circuito de pruebas que es ahora un espacio de recreo, y en su interior se puede explorar el Museo del Automóvil o disfrutar de eventos culturales.

El Museo del automóvil, acoge desde los primeros modelos de coches hasta los más modernos. Visitar el Lingotto y el rascacielos de Fiat resultará fascinante para los amantes del motor y de quienes disfrutan de la historia industrial.
El Museo Egipcio de Turín es uno de los más importantes del mundo dedicados a la civilización egipcia, solo superado en relevancia por el Museo de El Cairo. Fundado en 1824, es el museo egipcio más antiguo fuera de Egipto y alberga una de las colecciones más ricas y completas sobre esta antigua civilización.
Una de sus piezas más famosas es la Estatua de Ramsés II, considerada una de las mejores esculturas egipcias fuera de Egipto. También es notable el Papiro de Turín, un documento clave para la cronología de los faraones. Ubicado en el centro el Museo Egipcio es una parada imprescindible que atrae a cientos de miles de visitantes cada año.
Otros museos de Turín son el GAM, que alberga obras de Chirico, Klee, Picasso y Warhol, las Fundaciones Sandretto Re Rebaudengo y Merz con distintas exposiciones de arte contemporáneo. En esta ciudad el arte y la historia están en todas partes y no dejan de sorprendernos.
PASEAR ENTRE OBRAS DE ARTE URBANO en Turín
Pasear entre obras de arte urbano creadas por artistas italianos e internacionales, es la promesa de una ciudad que ha encontrado en el arte público la forma de redención para numerosos barrios periféricos no muy alejados del centro, como El Borgo Campidoglio.
El MAU – Museo di Arte Urbana de Borgo Campidoglio se halla principalmente entre las calles Corso Svizzera, Corso Appio Claudio y Corso Tassoni y Via Fabrizi y Via Cibrario. Se trata de un recorrido al aire libre que comprende más de 200 pinturas realizadas sobre las paredes de los edificios de este barrio obrero, que nació en 1853 y que mantiene su estructura original de casas bajas y calles estrechas.

Otro de sus atractivos del barrio son sus numerosas tiendas, vinotecas y pizzerías donde detenerse al final del itinerario para degustar productos típicos y vinos locales.
En Barriera di Milano, es una zona del norte de la ciudad en las que podemos ver calles llenas de grafitis en plena revitalización así como antiguos almacenes que se están transformando en talleres de artesanos y estudios de diseñadores. La vocación de la capital subalpina como capital del grafiti y el arte callejero culmina con 18 obras, en varias localizaciones de la ciudad.
RECORRIENDO EL PARCO VALENTINO
Este hermoso parque, ubicado a orillas del río Po, es un lugar ideal para pasear, relajarte, hacer picnic o recórrelo en bicicleta mientras se contempla el paso tranquilo del río.
Cuenta con un notable patrimonio florístico y arbóreo de gran altura cuyos colores adentran en un mundo de fantasía. Por otro lado, ánades, garzas y ardillas alegran sus senderos que descubren rincones llenos de encanto, desde áreas ajardinadas, meticulosamente cuidadas, hasta monumentos que reflejan el esplendor del pasado.
Dentro del parque también se encuentra el Castillo del Valentino, uno de los castillos mas bellos de Italia, rodeado de jardines.

Asimismo uno de los puntos más fascinantes es el Borgo Medievale, construido como pabellón artístico-arquitectónico durante la Exposición General de Italia de 1884, recreando un burgo feudal del siglo XV, con plazas, fuentes, tiendas y talleres de artesanía tradicional.
Coronando el Burgo, se encuentra la Rocca (fortaleza), que recuerda a los típicos castillos del Valle de Aosta, que en su interior alberga salas con muebles, enseres y tejidos típicos de los castillos del siglo XV, así como armaduras, armas y la sala del trono. El exterior conduce al Jardín de las Delicias, un jardín secreto con una pérgola de vides y rosas.
Otro atractivo de uno de los parques mas antiguos de Italia es la majestuosa Fuente de los 12 meses con un gran estanque de estilo rococó, y el característico Jardín rocoso, con sus vías empedradas, arroyos y juegos de agua.
El parque dispone de muchos bares y restaurantes y alberga la posibilidad de tomar un barco para navegar por el Po.
Ya sea explorando su patrimonio histórico, observando la fauna local o simplemente dejándose llevar por la tranquilidad del entorno, recorrer el Parco del Valentino es una experiencia maravillosa e imprescindible para quienes visitan Turín.
SABORES DE TURÍN
Turín es un destino gastronómico de primer nivel, famoso por su cocina refinada y productos de alta calidad. Su gastronomía refleja una fusión entre la tradición alpina, la influencia francesa y la riqueza culinaria italiana.
Para apreciarla es imprescindible darse una vuelta por la mañana temprano por el mercado de Porta Palazzo. Entre los coloridos puestos que animan Piazza della Repubblica, el mercado cubierto y el de los aldeanos, se pueden apreciar los productos que distinguen la cocina de Torino: las carnes, los embutidos, los quesos, pero también las pastas y los muchos productos agroalimentarios de una tierra generosa.

Aquí os dejamos algunos de sus platos tradicionales:
Vitello Tonnato: Un plato de carne de ternera, cortada muy fina. Se sirve cubierta con una salsa que está hecha a base de atún y alcaparras, aunque suena extraño resulta delicioso.
Bagna Cauda: Es una «salsa caliente» hecha a base de ajo, anchoas y aceite. Esta salsa se coloca en una cazuela de barro en que la parte inferior se coloca una vela para que no se enfríe, y se sirve junto a verduras cocidas y crudas.
Agnolotti del plin: Es una pasta rellena de carne y verdura. En muchas ocasiones se condimenta con la salsa de asado.
El queso: existen más de 30 variedades de quesos de Piamonte obteniendo 9 de ellos el reconocimiento DOP (Denominación de Origen Protegida). Destacan la Toma Piemontese, el Gorgonzola, la Robiola di Roccaverano y el Castelmagno. No es de extrañar que en los restaurantes se ofrezca una tabla de quesos.

El arroz: Italia es el mayor productor europeo de arroz, siendo la región del Piamonte donde se produce más de la mitad de la producción italiana. Por ello no podrás irte sin probar un «Risotto al barolo» (vino típico de Piemonte), «Risotto al Castelmagno» (un tipo de queso) y el «Risotto ai funghi porcini» (seta típica que se encuentra en el mes de septiembre).
Pincha en el enlace “ Donde comer “ que utiliza filtros para encontrar la experiencia culinaria que buscas.
Realiza una parada en Biraghi en Piazza San Carlo una tienda antigua de productos locales que representa la elegancia, la historia y la excelencia gastronómica del Piamonte. Después de deleitarte no te marches sin probar el delicioso helado de leche piamontesa que venden fuera.
A escasos minutos de la Plaza de San Carlo nos topamos con el Pastificio Defilippis cuya historia se remonta a 1872. Una antigua fabrica de pasta que se ha transformado en un restaurante y delicatessen, punto de referencia para los gourmets, al mezclar tradición e innovación. Nos ofrece una amplia gama de pasta fresca al huevo, clásica o rellena. La elección puede ir desde los clásicos raviolis plin, agnolotti, margarita y raviolis con rellenos que varían según la estacionalidad: fondue y trufa, magros, nueces y gorgonzola, calabaza o verdura, y otras sabrosas combinaciones.
El lugar ideal para un almuerzo rápido o una cena informal o simplemente para comprar pasta fresca o seca, elaborada con productos frescos y de forma artesanal.

El Helado en Turín
El helado en Turín tiene una rica tradición y es considerado uno de los mejores de Italia, gracias a su calidad artesanal, ingredientes de primera y recetas transmitidas a lo largo de generaciones. Fue en esta ciudad donde nació el helado pingüino, el bombón helado clásico cubierto de chocolate crujiente por fuera y de nata por dentro que data de 1939 y fue preparado por Gelati Pepino, la histórica heladería de Piazza Carignano.
Si visitas Turín, tienes una parada obligatoria en alguna de sus históricas heladerías como Gelateria La Romana, Mara dei Boschi o Alberto Marchetties.
Turín es una ciudad que sorprende y conquista con su elegancia, historia y vibrante esencia italiana. Más allá de su pasado aristocrático, se revela como un destino sofisticado y lleno de vida, ideal para quienes buscan una experiencia auténtica y menos concurrida que otras ciudades italianas. Explorarla con calma, perderse en sus calles y disfrutar de sus pequeños placeres es la mejor manera de descubrir su encanto. Si buscas una Italia diferente, ¡Turín te está esperando!
Te invitamos a organizar tu visita e informarte sobre todas las posibilidades que ofrece la ciudad a través de los sitios web www.turismotorino.org y www.italia.it.




































