Situado en Almería, Abrucena es un bello pueblo lleno de encanto, con un gran patrimonio histórico y natural.

Fotos: Pueblos Mágicos de España
Textos: Evasión y Pueblos Mágicos de España

Mirando hacia Sierra Nevada, cerca de Granada y a 67 kilómetros de Almería, Abrucena es un remanso de paz y belleza que cautiva a todo aquel que lo visita.

Sus calles estrechas y serpenteantes, salpicadas de casas blancas, nos sumergen en un laberinto de luz y sombra que cambia con el ritmo del día.

Calle Abrucena

La iglesia de este bonito pueblo almeriense, con su elegante silueta, domina el paisaje del casco urbano, mientras que las ruinas de El Castillejo recuerdan el pasado árabe de la región.

Pero más allá de su patrimonio histórico y natural, lo que realmente hace especial a Abrucena es la calidez de sus gentes, siempre dispuestas a recibir con los brazos abiertos a quienes se aventuran a descubrir este rincón de Andalucía.

Orígenes de Abrucena

Por su parte, se desconoce la procedencia del nombre de Abrucena, aunque sí que sabe que los orígenes de la localidad se remontan al Neolítico porque se han encontrado restos de cerámica en la zona denominada del Castillejo.

IGLESIA NUESTRA SEÑORA DE LA ANUNCIACIÓN

Monumentos de Abrucena

Iglesia de Nuestra Señora de la Anunciación

Símbolo del legado mudéjar en la comarca, la Iglesia de Nuestra Señora de la Anunciación data de los siglos XVI-XVII y ocupa el lugar de una antigua mezquita árabe.

Su estructura, de ladrillo y tapial, fue reconstruida en 1828 tras haber sido incendiada en 1819. Su campanario, añadido en siglos posteriores, es una de las estampas más icónicas del municipio.

MIRANDO A SIERRA NEVADA

El Castillejo

Sobre una colina que domina el valle se alzan los restos de El Castillejo, una fortificación árabe de los siglos XII-XIII. Aunque el tiempo ha dejado su huella, todavía pueden apreciarse fragmentos de sus murallas y el aljibe.

Excavaciones realizadas en 1982 revelaron vestigios de cerámica neolítica, lo que indica que la zona estuvo habitada mucho antes de la llegada de los musulmanes.

EL CASTILLEJO

Área Recreativa La Roza

Para los amantes de la naturaleza, el área recreativa de La Roza es un enclave perfecto para el descanso y el ocio al aire libre.

ÁREA RECREATIVA LA ROZA

Situado a solo 8 km del pueblo, este paraje ofrece mesas, barbacoas, agua potable, una zona de acampada y baños, todo ello rodeado de un entorno natural privilegiado. Sus senderos invitan a la aventura y al contacto directo con la flora y fauna de Sierra Nevada.

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Ermita de las Ánimas

Construida en 1939, tras la Guerra Civil, esta pequeña ermita es un lugar de gran devoción para los vecinos de Abrucena.

Su modesta arquitectura, con mampostería enlucida y cubierta de teja árabe, esconde en su interior un lienzo al que los habitantes acuden a hacer promesas y ofrendas.

ERMITA SAN JOSÉ

Ermita de San José

Ubicada junto al cementerio, la Ermita de San José fue edificada en tiempos de la llegada de los cristianos tras la Reconquista.

De estilo neobarroco, en su interior se venera la imagen del Santo Patrón de Abrucena. Fue remodelada en 1710 y sigue siendo un punto de referencia para la comunidad local.

El Molino, testigo del tiempo

En la Calle del Agua se encuentra una de las joyas etnográficas de la provincia: el único molino en funcionamiento continuo desde 1580.

ERMITA SAN JOSÉ

Gracias a la abundancia de agua y al esmero de sus molineros, este histórico enclave sigue produciendo harina con métodos tradicionales, manteniendo viva una tradición centenaria.

Gastronomía de Abrucena

La gastronomía local es un reflejo de su historia y geografía. Entre los platos salados más representativos de Abrucena destacan las típicas migas, la «fritá» de conejo y los gurullos. También se puede disfrutar de grandes embutidos, como el chorizo, la longaniza y el salchichón, como el chorizo, la longaniza y el salchichón.

Por su parte, para los amantes del dulce, Abrucena ofrece roscos fritos, roscos de vino y aguardiente, hornazos y carne de membrillo.

En definitiva, Abrucena es un destino que enamora a quienes buscan autenticidad, historia y el calor de una comunidad que sigue fiel a sus raíces.